Autor/es: Mike Savage
Tema: Conflicto social
Subtema: Aportes teóricos
Año: 2003
Resumen: El argumento central del libro es que la ciudad es producto no sólo de fuerzas capitalistas económicas, sino de las tensiones culturales de la modernidad. Este argumento es reforzado utilizando recientes casos de estudio.
Durante la década del 90 se ha producido un florecimiento de estudios urbanos interdisciplinarios y muchas disciplinas han redescubierto su interés por «lo urbano». En este sentido, los autores insisten en entender a «lo urbano» como un sitio crucial para la vida social contemporánea, sin necesidad de preocuparse excesivamente por definir qué es lo urbano, contrariando el argumento de Castells (1976). La ciudad es considerada como la interfase entre capitalismo y modernidad.
Los autores destacan que si bien en los últimos años el capitalismo ha perdido la centralidad que tenía a principios de los 90 (entre otras cosas, por el colapso del bloque soviético), su estudio continúa siendo relevante. En este sentido, los análisis contemporáneos del capitalismo se centran en el rol del consumo y del sector servicios en el proceso de acumulación, donde el contexto urbano aparece como central al análisis.
Aun cuando en los últimos años ha habido un gran énfasis en los estudios de flujos y redes, los autores manifiestan que existe una relación dialéctica entre movilidad y estabilidad, donde ambas partes resultan importantes. La sociología urbana debe insistir en la relevancia del lugar y el rol de la forma urbana estable como estructurantes de la vida social.
El capítulo introductorio de este libro trata sobre la imposibilidad de definir lo urbano y, por lo tanto, de delimitar la sociología urbana como sub-disciplina. Sin embargo, existen temas recurrentes en sociología urbana, tales como la experiencia de vivir en una ciudad moderna; los rasgos particulares distintivos de ciudades y vecindarios que contribuyen al enraizamiento en un lugar y el desarrollo de una identidad propia; los efectos que ciertas características de la estructura social (clase social, género, etnia, etc.) tienen en la vida urbana; cómo se desarrollan los lazos sociales y en qué medida las relaciones sociales están determinadas por contextos sociales externos y por el medio ambiente; la historia de los procesos de urbanización y la concentración de población en ciudades; los rasgos principales de la estructura espacial de las ciudades; problemas urbanos como pobreza, congestión, delincuencia, contaminación, violencia callejera, etc.; participación política y el impacto del gobierno local en la vida cotidiana.
La definición que hacen los autores del concepto de modernidad se basa en Berman (1983) y apunta a un modo particular de experiencia. El capitalismo se refiere al orden económico de las sociedades occidentales, donde la producción esta organizada bajo la búsqueda del beneficio económico. Esta búsqueda lleva a un sistema económico dinámico, competitivo y conflictivo, y las fuerzas económicas afectan la naturaleza de las ciudades. En este sentido, los autores argumentan que la sociología urbana necesita sintetizar los mejores elementos de la política económica del capitalismo con un análisis más cultural de la modernidad, realineando el tema cerca del corazón de la disciplina sociológica e iluminando la multiplicidad de experiencias urbanas.
El capítulo 2, «Las raíces de la sociología urbana», presenta una breve historia de la sociología urbana, principalmente la practicada en Gran Bretaña y Estados Unidos. Se desarrollan las ideas básicas de la Escuela de Chicago y la investigación llevada a cabo en Inglaterra por Henry Mayhew, Charles Booth y Seebohn Rowntree sobre pobreza en zonas urbanas, y Brandford y Geddes sobre el medio ambiente social influyente en la vida en las ciudades. Después de la Segunda Guerra Mundial los estudios se centraron en el rol del Estado y la planificación urbana. En los 70, el debate estaba basado en el conflicto urbano, los actores y los movimientos sociales capaces de promover un cambio urbano. Los estudios más recientes discuten la diversidad de problemas en las ciudades contemporáneas, poniendo especial énfasis en decodificar el fenómeno de la exclusión social. Asimismo, se produce una relectura de autores como Lefebvre y Simmel.
El capítulo 3, «Ciudades y desarrollo económico desigual», explora las teorías económicas de desarrollo urbano y su declive. Las teorías sobre desarrollo desigual identifican variaciones en el desarrollo de las ciudades de acuerdo a su localización en el sistema capitalista mundial. Los autores manifiestan que estas teorías son insuficientes para explicar las dimensiones culturales de la modernidad. En este sentido, argumentan que estas teorías deben ser complementadas con análisis de los procesos sociales, culturales y políticos que dan forma a las ciudades y a su vez son formados por ellas.
El capítulo 4, «Desigualdad y organización social en la ciudad», analiza las manifestaciones urbanas de la desigualdad social del capitalismo que afecta la organización social y espacial de las ciudades. Aquí son analizados los procesos de gentrificación, suburba-nización, guetización y división de hogares, y las relaciones que existen entre ellos. Estos procesos son enmar-cados bajo la perspectiva de la segregación urbana y en consecuencia, son revisados diversos enfoques teóricos del estudio de la segregación. El argumento central del capítulo es que la experiencia de la modernidad no es universal y sus costos y beneficios afectan de manera diferenciada de acuerdo a la clase social, etnia, preferencias sexuales y género.
El capítulo 5, «Perspectivas en cultura urbana», trata sobre ciudad y modernidad. Los clásicos trabajos de Simmel y Wirth son analizados. Los autores se preguntan si existe «un modo de vida urbano» que pueda ser definido y aplicado a todas las ciudades. Según los mismos, la investigación en cultura urbana realizada hasta el momento ha fallado en demostrar la existencia de «un modo de vida urbano». Las diferencias culturales dentro y entre ciudades son innegables. Diferentes ciudades y vecindarios mantienen patrones culturales diferentes y aun a veces contradictorios. Asimismo, lo que hace que los lugares difieran entre sí es justamente su única y diferencial combinación de atributos. Debido a esto, los autores prefieren explorar los significados específicos de cada lugar y no hablar de una cultura urbana totalizadora.
En este sentido, el capítulo 6, «Cultura urbana y la regeneración del significado urbano», trata sobre cómo los lugares adquieren diversos significados. Según los autores, la consideración de la cultura urbana sólo es adecuada si se analizan las experiencias únicas y personales de la vida urbana en el contexto de fuerzas culturales más abarcadoras. Se menciona el debate entre significado urbano y globalización, tomando como punto inicial los trabajos de Walter Benjamin (1973) sobre la experiencia urbana y el rol de «lo simbólico» en el conflicto social urbano. Las imágenes son creadas y manipuladas dentro de la cultura urbana consumista.
El capítulo 7, «Políticas urbanas», trata sobre agendas políticas y el impacto del capitalismo y la modernidad. El creciente rol del Estado local en el desarrollo económico, las manipulaciones políticas de la identidad de los lugares y el uso cada vez más extendido de métodos de vigilancia en lugares públicos son algunos de los temas analizados en este apartado. El paso de un Estado benefactor a un Estado que debe atraer inversiones ha llevado a que las élites locales jueguen un rol fundamental en la configuración de las ciudades. Los autores argumentan que no se debe hablar del triunfo del mercado sobre el Estado, ya que éste continúa estando en el corazón de las políticas urbanas como el «organizador» de nuevas formas de inversión y control, y como el «desorganizador» de viejas formas de provisión del bienestar social colectivo.
El capítulo 8, «Conclusiones: sociología urbana, capitalismo y modernidad», vuelve a mencionar las principales ideas de los capítulos anteriores, poniendo énfasis en el vínculo entre sociología urbana, capitalismo y modernidad. Según los autores, las divisiones de clase y desigualdades urbanas propias del capitalismo no son suficientes para explicar las luchas y contradicciones de la experiencia de la modernidad. Según Berman (1983), la modernidad atraviesa todas las divisiones sociales. La sociología urbana debe oscilar entre las cuestiones de desigualdad social y desorganización social vinculada con intervenciones políticas y representaciones culturales. Por otra parte, tiene una relación especial con la teoría social al «llevarla a tierra» a través del estudio de cuestiones de la experiencia urbana cotidiana.
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