Contribución a la crítica del territorio como materia ordenable.

Autor/es: Juan Pedro Urruzola Peralta

Tema: Conflicto Territorial

Subtema: Ordenamiento territorial
Desarrollo Urbano

Año: 2005

Resumen: «I» En general pensamos y nos relacionamos con el territorio como si fuera algo externo a nosotros. Mucho más a menudo es «aquello» que señalamos con el dedo, que algo que eventualmente pudiera incluirnos. Al territorio, esa especie de materialidad a la vez ajena y extraña a nuestro ser humano, vamos. Como si hubiera puertas que nos conducen, las abrimos o cerramos según nuestras necesidades o voluntades cambiantes. Le accedemos.
Y por poco que nos detenemos a pensarlo, sin el territorio nuestra condición humana no parece siquiera concebible. ¿Es factible un ser humano sin territorio? ¿Y un territorio sin seres humanos? La evidencia empírica de lo nacional, dejando de lado la más obvia de lo material, demuestra que no. Y sin embargo, en los últimos años no ha dejado de utilizarse reiteradamente un nuevo concepto que ha dado en llamarse des- territorialización. ¿Estar por fuera del territorio entraría en lo humanamente practicable?
Con sus velocidades absolutas y sus impactos financiero-materiales devastadores, las redes de flujos inmateriales parecen tener mucho que ver con ello. Nuevas geografías empresariales, movilidades incontrolables, mercados totalmente liberados de los estados-nación…Los territorios des-localizados de la nueva topografía terrestre compiten por su cuota parte. La economía ocupó el paisaje. Entonces aparecieron los territorios ganadores y perdedores, esa especie de sálvese quien pueda que el discurso neo-liberal pretende transformar en condición de partida. ¿Acaso las redes y flujos inmateriales no tienen siempre un origen y un destino territorial?
La experiencia de los últimos años en nuestro país pone en evidencia que es mucho más sencillo dotarse de instrumentos para el hacer (leyes de protección, EIA, ministerio, planes concretos, espacio académico, etc) que de un pensamiento (por ejemplo los fundamentos que definan una ley) que permita preguntarse y responderse para qué hacemos. Pensar el territorio, hacer «investigación fundamental» que se detenga en sus fundamentos primarios, esenciales, imperativos, es por ello doblemente importante. Porque a la vez que permite construir más y mejor conocimiento nos permite comprender el sentido de nuestra realidad concreta. Y ello, y sólo ello, nos permitirá -voluntades políticas mediante- transformarla radicalmente.
El desafío de pensar el territorio, por lo tanto, es decisivo. Porque sólo en la consideración de su naturaleza fundamental y su sentido humano más profundo podremos alejarnos de las visiones meramente instrumentales, cuantificadoras y funcionales. Entonces tal vez podamos dotarnos de la distancia necesaria para plantearnos el que probablemente constituya su desafío central: el de su ordenamiento.

Palabras clave:

Ordenamiento Territorial
Desarrollo Urbano